E l propagandizado Plan Puebla Panamá (PPP) no es más que otro proyecto neoliberal que sobrevuela como un ave de rapiña sobre esa extensa región en busca de su preciada presa y que será un complemento indispensable para llevar adelante el diseño estadounidense del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA).
El PPP también forma parte de los diferentes proyectos que a lo largo de los últimos años han proliferado por la zona y que al final harán más fácil para Washington el surgimiento del objetivo fundamental: el ALCA.
Enunciado como un proyecto para mejorar las paupérrimas condiciones de los habitantes de nueve estados sureños de México y de los países centroamericanos hasta Panamá, este Plan enfila sus derroteros a convertir esa extensa área en una fuente de recursos naturales estratégicos y como reserva de mano de obra barata para las empresas transnacionales que se asienten en el lugar.
El PPP, que se lanza por el gobierno mexicano como una nueva modalidad para que las naciones involucradas se adapten mejor a los irremediables avances de la globalización económica mundial, tiene dos vertientes fundamentales.
La primera es crear una supermoderna infraestructura de comunicación que le posibilite romper con el aislamiento que durante años ha padecido la región por disímiles motivos ajenos a sus habitantes.
El complejo sistema abarcaría redes telefónicas, cables coaxiales, red de monumentales carreteras, ferrocarriles, canales interoceánicos secos que se construirán en México, Nicaragua y Honduras, y dos canales de agua en Nicaragua y Panamá, puertos de profundidad y aeropuertos.
El Banco Mundial (BM) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) aportarán un millonario financiamiento para estos y otros planes de telecomunicación, que también enlazarán toda esa zona vial con el sur del territorio norteamericano.
Cuestión sine qua non es que los gobiernos del área abran sin impedimentos sus economías al libre comercio y a la competencia extranjera, con el pretexto de alcanzar un rápido desarrollo, por lo que se desprende que a la vuelta de pocos años los grandes monopolios y las empresas transnacionales controlarán la región pues disponen del potencial monetario.
El otro aspecto relevante en el Plan Puebla Panamá prevé impulsar las economías aprovechando las ventajas de sus fértiles terreros y para ello se introduciría la modernización de los cultivos agrícolas.
Esto, lejos de representar un beneficio, solo traerá más pobreza entre la mayoritaria población que vive sin recursos financieros y con un bajísimo nivel escolar.
Las poblaciones indígenas y campesinas que cuentan con rudimentarios métodos de cultivos, estarán destinadas a producir monocultivos para el mercado global y más temprano que tarde quebrarán al no poder competir con los cultivos intensivos con ayuda de la biotecnología que introducirán las transnacionales.
Las tierras irán pasando a manos de los monopolios internacionales o de terratenientes, y el ejercito de campesinos pobres se incrementará.
De esta forma, al comenzar los campesinos a desplazarse masivamente de las tierras y dirigirse hacia las ciudades en busca de algún sustento para sus familiares, se convertirán en una fuente inapreciable de mano de obra barata que absorberán las empresas maquiladoras.
Veamos esta dato que es sumamente elocuente. Desde Puebla a Panamá viven 65 millones de habitantes que en su mayoría se dedican a la agricultura. El PPP calcula una población en los próximos 25 años de 95 millones y de estos solo 2 millones dedicados a las faenas agrícolas.
La ecuación aritmética es, o el campesino pasa a laborar a las empresas maquiladoras que poblarán la región para llevar mercancías baratas hacia las naciones desarrolladas o tendrá que abandonar el país si no quiere integrarse a las filas de vagabundos de las ciudades.
El PPP vendría a redondear otros proyectos ya en ejecución como el Plan Energético de las Américas, suscrito por Estados Unidos, Canadá y México para la creación de un mercado común de hidrocarburos que permitirá la privatización de los yacimientos.
El Corredor Biológico Mesoamericano, iniciado en 1993 y para el cual el Banco Mundial destinó 40.000 millones de dólares. Ya fue privatizado el segundo banco biogenético más importante del mundo. La zona es rica en biodiversidad y sumamente necesaria para el desarrollo de la ingeniería aplicada a la medicina, la producción agropecuaria y la alimentación.
Marcha Hacia el Sur, que aprovecha la posición geoestrategia de la región para incrementar las maquiladoras transnacionales donde existe una población mayoritariamente con escasa escolaridad.
Plan Sur, también suscrito por Estados Unidos, Canadá y México que controlaría la migración indocumentada proveniente de los países de Centroamérica hacia los dos grandes del norte.
Otros dos planes son el Sistema de Integración Eléctrica para los Países de América Central que acordado con España se dirige a la privatización de toda la industria eléctrica regional bajo la tesis de crear un mercado competitivo, y por último, la Operación Nuevos Horizontes consistente en instalar bases militares estadounidenses por doquier para "ayudar en caso de catástrofes naturales". Muy parecido al Plan Colombia.
En conclusiones, la amenaza económica y política que plantea el Plan Puebla Panamá resulta lamentablemente seria.
(Tomado de Rebelión, 21 de mayo de 2004) |