Colombia no puede permitir que una empresa que produce 300 mil toneladas de PVC y genera divisas al fisco nacional por sus exportaciones sea entregada para beneficiar a las transnacionales de Estados Unidos.
El viernes 13 de febrero, la sección económica de El Universal publicó unas declaraciones de Rodolfo Gedeón, presidente de Petroquímica Colombiana SA, en las cuales manifiesta su profunda preocupación con las negociaciones del Tratado de Libre Comercio que el gobierno colombiano comenzará en el mes de abril con los Estados Unidos en relación con el sector petroquímico.
El presidente de Petroquímica Colombiana tiene toda la razón al preocuparse, si tenemos en cuenta como él lo señala, que Estados Unidos tiene una industria de PVC muy desarrollada, con capacidad para inundar con sus productos todo el mercado de América Latina, porque precisamente la filosofía que inspira el ALCA o los TLC bilaterales por parte del gobierno norteamericano es la de tener la libertad para poner a circular sus mercancías y capitales desde Alaska hasta la Tierra del Fuego; y mayor angustia debe producirle al conocer las declaraciones del gobierno de Álvaro Uribe Vélez, a través del Ministerio de Comercio, de defender tanto en la cumbre de Miami como en la reunión de Puebla que acaba de culminar, que el ALCA se debe concretar sin exigirle a los Estados Unidos el desmonte de su política de subsidios agrícolas como vienen exigiéndolo los países de MERCOSUR para concretar los acuerdos.
Desde nuestra columna [de El Universal] hemos alertado sobre las graves implicaciones que sufrirá el país, ya sea con el ALCA o con los TLC; ni la industria ni el sector agropecuario nuestro están en condiciones de entrar a una competencia dentro de una política de libre mercado, cuando precisamente esa libertad de mercado es inexistente. Abundan los ejemplos de cómo los países industrializados, especialmente los Estados Unidos, desarrollan una política de carácter proteccionista para sus productores a través de subsidios, medidas arancelarias, para arancelarias, fitosanitarias, etc.
El llamado que hace el presidente de Petroquímica para que el gobierno colombiano no elimine los aranceles de 15% que hoy existen sobre estos productos, es una forma de protección para nuestra industria o de lo contrario, en caso de darse la negociación como se prevé de poner los aranceles en 0%, significará inevitablemente la muerte de estas empresas.
Un país con tantas dificultades como Colombia no puede permitir que una empresa que produce 300 mil toneladas de PVC y genera divisas al fisco nacional por sus exportaciones sea entregada para beneficiar a las multinacionales del país del Norte.
Cartagena, con el ALCA o el TLC tendrá indudablemente un impacto negativo porque seguramente Mamonal desaparecerá, lo único avanzado que tenemos en materia de industria, y las consecuencias sociales y económicas que sufriremos los cartageneros serán profundas.
La otra reclamación de la industria del PVC es la ejecución del Plan Maestro de la Refinería de Cartagena; llevamos años escuchando sobre ese proyecto y los vientos que soplan sobre la política de hidrocarburos en este gobierno, pronostican que no habrá ningún Plan Maestro; por el contrario, la política en materia petrolera es la de liquidar a Ecopetrol para terminar entregándole la explotación, producción y distribución de los combustibles a las grandes multinacionales del petróleo. Por eso, para la ampliación de sus negocios Petroquímica no puede esperar que el gobierno realice esa obra, que como lo han señalado los estudiosos del tema le produciría grandes beneficios al país y a Cartagena.
*Presidente CUT- Seccional Bolívar
(Fecha de publicación: febrero de 2004) |