Estados Unidos está en camino de imponer su hegemonía en todo el mundo, advierte Adolfo Pérez Esquivel. "Una dictadura globalizada", la ha llamado. Para lograrlo, pretende primero la anexión de Latinoamérica y cuenta con tres eslabones para lograrlo: deuda externa, Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y militarización.
En el capítulo del ALCA -"un plan de libre comercio que de libre nada tiene"- el petróleo figura en primer término. "Así como se apoderó mediante la segunda guerra del Golfo del petróleo de Irak e intentó el control" del crudo venezolano "conspirando contra el presidente Hugo Chávez, pretende también engullir a Pemex", dice en entrevista.
"De ahí el plan del que ahora se empieza a hablar, de vincular un acuerdo migratorio con México a la apertura de Pemex. Es el primer paso para la apropiación del recurso. El pueblo mexicano -expresa el premio Nobel de la Paz 1980- debe impedir a toda costa que se privatice esta empresa nacional y se incluya entre las mercancías del Tratado de Libre Comercio. Mucho ojo: México es parte de un diseño mayor de control, como fue Irak, como es Venezuela."
A sus 62 años Pérez Esquivel deja ya poco espacio para sus vocaciones primeras, la escultura y la arquitectura.
No obstante, a la arquitectura del entramado mundial de los derechos humanos sigue contribuyendo activamente desde su organización, Servicio de Paz y Justicia, y su cátedra en la Universidad de Buenos Aires, que no abandona a pesar de tener una cargada agenda en todo el mundo.
Su labor de denuncia (de Pérez Esquivel) hoy en día se enfoca en el vínculo que existe entre el chantaje de la deuda externa, las ataduras de los esquemas de libre comercio y las manifestaciones de la creciente militarización como piezas fundamentales del esquema de hegemonía que Estados Unidos pretende imponer a América Latina.
"La trágica historia de Irak tiene gran relación con América Latina. Para concretar su plan mundial tiene que lograr la anexión de América Latina. En el contexto de este plan se hizo necesario intentar el golpe de Estado contra el presidente Hugo Chávez y ahora se quiere chantajear a México para que abra Pemex a las trasnacionales. Si controlan México, Venezuela y Medio Oriente tendrán en sus manos todas las fuentes de hidrocarburos del mundo."
-¿Ve usted este diseño como un futuro ineludible?
-Ni yo lo veo ni millones de latinoamericanos movilizados contra el ALCA. Sabemos que éste significa la muerte de las industrias nacionales, la agudización de los conflictos sociales. Entonces va a ser necesario un control social. Ahí entra en escena la utilidad de las bases militares que Estados Unidos está consolidando en el continente y el entrenamiento de tropas de los ejércitos nacionales por el Pentágono. Y todo esto ocurre con el consentimiento y el apoyo de los gobiernos latinoamericanos.
-¿Los gobiernos abrirán las puertas a este plan de dominio?
-Hay un ejemplo muy claro. El ex presidente de Ecuador Jamil Mahuad entregó, a cambio de una pequeña concesión en el pago de su deuda externa, el territorio para la instalación de la base estadunidense en Manta. Con ello involucró directamente a su país en el Plan Colombia, proyecto militar antes que nada. Pero está claro que los gobiernos no están actuando sin presión, que esta complicidad de los gobernantes con Washington es denunciada y rechazada por los pueblos. Esta resistencia es un fenómeno en crecimiento. Evidentemente, hay una conciencia continental. Sabemos que si ahora las guerras son por el control del petróleo, pronto lo serán por las fuentes de agua. Las guerras del futuro serán por el agua y América Latina tiene la tercera cuenca mundial de este recurso vital. ¿Y qué pasa con nuestros recursos acuíferos? Ya hay grandes corporaciones que están adueñándose de las presas.
"No es un escenario paranoico. En los documentos sobre los escenarios de guerra del futuro, en las hipótesis de las maniobras militares estadunidenses en el continente, está claramente establecido: las organizaciones so-ciales son contempladas como enemigos potenciales. Así está establecido en los ejercicios de los ejércitos latinoamericanos desde 2000. Así está previsto con el próximo traslado a Honduras de la Escuela de las Américas de Texas, donde se estableció con la transferencia de la zona del Canal de Panamá."
Militares: tema tabú
-No es frecuente escuchar análisis que relacionen los efectos del modelo único, del libre comercio, con la militarización de los países.
-Porque hay miedo. Nuestros ejércitos, en tanto sigan siendo un poder paralelo a la autoridad civil, seguirán siendo tema tabú. Ni siquiera los políticos se atreven a hablar del poder militar.
Advierte que, como en los años 70, los ejércitos latinoamericanos vuelven a tener un papel preponderante y de excepción en sus respectivos países. "No toman el poder en sus manos, no dan golpes de Estado, porque no lo necesitan. Imponen a democracias débiles y condicionadas su visión, que comprende al pueblo como enemigo interno."
(Tomado de La Jornada , 12 de mayo del 2003) |