solo y poderoso país que podría llegar a ser en un temible adversario.
En 1826, Bolívar convocó al Primer Congreso Panamericano en la provincia colombiana de Panamá, inscribiendo a la orden del día el asunto de la liberación de Cuba y de Puerto Rico, por entonces aún en manos de España.
Pero los esfuerzos combinados de británicos y norteamericanos lograron boicotearlo y el Congreso fue un fracaso.
Inglaterra obtuvo que los delegados argentinos y brasileños no estuvieran presentes. Y de los delegados de EEUU, uno murió durante el viaje y el otro, teniendo en su poder instrucciones redactadas por el secretario de Estado Henry Clay y por el presidente John Quincy Adams, debía oponerse a la guerra propugnada por Bolívar, destinada a liberar a las últimas colonias españolas existentes en América.
Las instrucciones de Adams y de Quincy tendían a mantener el statu quo. En lo que a Cuba respecta, éstas decían:
"Ninguna potencia, ni aún la misma España... tiene un interés como los Estados Unidos en la suerte futura de esta isla... No deseamos ningún cambio en la posesión ni condición política de la isla de Cuba, y no veríamos con indiferencia que el poder de España pasase a otra potencia europea. Tampoco quisiéramos que se transfiriese o agregase a ninguno de los nuevos Estados de América".
Los Estados Unidos aplicaban muy escrupulosamente la idea contenida en el séptimo mensaje de Monroe: "América para los americanos". Simplemente lo interpretaron en realidad como si hubiesen escuchado:"América para los norteamericanos".
Tomado de:
Javier Peña: ¡Tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos! Intervenciones norteamericanas en América Latina.
www.vho.org/aaargh/espa/garaudy/intervenciones.html |