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Según El Diario de Hoy, periódico de El Salvador, dos presidentes centroamericanos están con un plan de reconfigurar la presencia militar en Centroamérica: Ricardo Maduro de Honduras y Francisco Flores de El Salvador. Se dice que ambos redactaron un documento durante una reunión en Costa Rica, en la cual trazaron un plan para que se componga un ejército regional, planteo que luego hicieron circular entre los demás gobiernos del istmo, participando también el presidente estadounidense George W. Bush.
Fue idea de Maduro y Flores anunciarlo durante la reunión del Acuerdo de Libre Comercio de América Central (CAFTA, sigla en inglés) —que tuvo lugar del 16 al 20 de junio— para aprovechar la integración económica obligatoria sobre la cual se basa el acuerdo comercial y forzar a una integración militar regional y posibles reducciones en el gasto militar a cambio de mayor ayuda de EE.UU. y tal vez Europa.
El plan se ha tornado público a través del subsecretario de Estado de EE.UU. para Asuntos del Hemisferio Occidental Daniel Fisk, que ha hecho comentarios menospreciando el valor de las Fuerzas Armadas de la región. El 18 de junio Fisk hizo desde Washington una recomendación —cuando en Honduras se realizaba la quinta ronda de negociaciones para el CAFTA —, para que los países firmen un pacto de no agresión y emprendan una profunda reforma de sus ejércitos para enfrentar mejor las amenazas del terrorismo y el crimen internacional. Documentos regionales informan que EE.UU. está buscando crear un ejército regional bajo mandato de la Organización de las Naciones Unidas que operará en función de los intereses de EEUU.
Parte de la preocupación de Fisk al buscar supervisión internacional de los ejércitos locales fueron los "excesivos" inventarios de armamentos, especialmente mísiles tierra-aire, que, dijo, podrían caer en manos de "mafias internacionales" y "terroristas". Gran parte de la militarización de la propia región es debida a las políticas belicistas de EE.UU. La referencia más probable era Nicaragua, donde el Ejército tiene existencias de mísiles SAM 7 que le quedaron de la guerra de los contras instigada por EEUU (1981-90).
El vicecanciller nicaragüense, Salvador Stadhagen, reconoció que EE.UU. tiene interés en ver una "racionalización" de las fuerzas de la región, como lo tienen otras naciones desarrolladas y donantes. Pero, dijo, ya existe el Tratado Marco de Seguridad Democrática (TMSD), firmado en 1996 para garantizar la paz regional. "En el equilibro regional de fuerzas han sido tomados en cuenta todos los elementos, tanto de armamentos como de personal, pero ya ha habido considerables reducciones de parte de Nicaragua", dijo Stadhagen, quien al igual que el ministro de Defensa José Adán Guerra calificó de redundante el pacto de no agresión sugerido por Fisk.
(Tomado de Adital, 16/07/2003) |
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