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El Comando Sur realiza el entrenamiento de tropas sudamericanas mediante diez o doce ejercicios militares multilaterales, cada año, y las transferencias de armamento van en aumento, encabezadas por helicópteros para Colombia y una probable venta de 600 millones de dólares en aviones de caza de alta tecnología para Chile.
El viaje confirmado de militares bolivianos a Chile para realizar "ejercicios de paz" con fuerzas armadas de otros países, corresponde a un programa elaborado por el Comando Sur en la nueva política del gobierno de Bush que se concentra en preparar a los ejércitos sudamericanos para futuros combates "contra el terrorismo".
Estos encuentros de militares chilenos, argentinos, paraguayos, brasileños, peruanos, venezolanos, ecuatorianos, colombianos, etcétera bajo la batuta de oficiales norteamericanos del Comando Sur, se han realizado ya varias veces desde los atentados del 11 de Septiembre. En el 2001, con el más absoluto sigilo, tropas rangers de Argentina , Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Perú realizaron, en la provincia argentina de Salta, ejercicios contrainsurgentes y ensayaron nuevas tácticas antiterroristas con instructores norteamericanos. Y a principios de este año, también en Argentina, miembros de los altos mandos de ejércitos sudamericanos, convocados por la Fundación Schiller, se reunieron para realizar un "análisis de coyuntura" ante el ascenso de los movimientos populares en esta parte del continente.
La Fundación Schiller es financiada por el ultraderechista Lyndon LaRouche, quien promueve desde las épocas de Reagan el alineamiento de los ejércitos latinoamericanos al mando único del Comando Sur. LaRouche coopera financieramente con partidos políticos ligados íntimamente al pasado dictatorial como el movimiento "Nueva República" del coronel Mohamed Alí Seineldín en Argentina, y es también gestor del retorno del general Lino Oviedo al Paraguay.
En un breve pero riquísimo informe que gentilmente nos proporcionó Fernando Fuentes, se afirma que más allá del interés por combatir al narcotráfico, el principal objetivo de los planificadores del Pentágono en la región es mantener contacto frecuente con sus colegas militares en todo el hemisferio excepto Cuba. La principal vinculación consiste en cursos de entrenamiento en EE.UU. y en ultramar, así como decenas de ejercicios y despliegues multinacionales, programas que se expandieron sobremanera desde principios de los 90.
Aquel informe suscrito por Adam Isacson, Analista del Centro para la Política Internacional, revela que además de los programas tradicionales de la Escuela de las Américas (rebautizada como Instituto del Hemisferio Occidental de Cooperación para la Seguridad) el Comando Sur realiza el entrenamiento de tropas sudamericanas mediante diez o doce ejercicios militares multilaterales, cada año, así como intercambios regulares y cursos ofrecidos en el flamante Centro de Estudios para la Defensa Hemisférica en Washington.
Además, agrega Isacson, el Comando Sur expandió su programa de Asistencia Humanitaria y Cívica, en el cual escuadrones norteamericanos construyen infraestructura o proporcionan asistencia médica (98 de estos proyectos tuvieron lugar en países latinoamericanos en el año 2000). Y las transferencias de armamento van en aumento, encabezadas por helicópteros para Colombia y una probable venta de 600 millones de dólares en aviones de caza de alta tecnología para Chile. Los nuevos Emplazamientos Operativos Avanzados ofrecen renovadas posibilidades de contacto, al igual que una expansión de los seminarios, conferencias y otras actividades de Interacción Militar en el Extranjero, en su mayoría financiados con presupuestos a discreción del general Gary Speer, cabeza del Comando Sur.
(Tomado de Los Tiempos.com, 14 de octubre del 2002)
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