| Según una declaración adoptada por la Asamblea Nacional del Poder Popular (parlamento) en su última sesión de este año, efectuada este mes, la base ocupa ilegalmente un segmento del territorio isleño y en este Washington actualmente somete a cientos de prisioneros no norteamericanos a "indescriptibles abusos".
El documento cubano que apeló a sectores jurídicos en Estados Unidos y América Latina, principalmente, a oponerse a esa práctica, dijo que los pocos liberados de la prisión en Guantánamo han narrado "los horrores a los que fueron sometidos".
En la base, también llamada de Caimanera por los cubanos a partir de un nombre regional, están prisioneros hombres que el Pentágono relaciona con el talibán y fueron llevados allí tras la ocupación estadounidense de Afganistán.
Estados Unidos posee esa base desde que ocupó Cuba a fines del siglo 19 durante la guerra llamada Hispano-cubano-norteamericana que finalizó con la ocupación de esta Isla por las tropas estadounidenses y la imposición de una república aquí en 1902 cuyos perfiles -y personalidades- respondían a Estados Unidos.
En ese contexto la base fue entregada "a perpetuidad" a Washington que la convirtió enseguida en un punto de abastecimiento para sus barcos de guerra.
Esa situación se prolongó de manera inalterable hasta el primero de enero de 1959, cuando triunfó el Ejército Rebelde de Fidel Castro sobre el régimen pronorteamericano de Fulgencio Batista (1952-1958) al final de una guerra interna de dos años.
El gobierno de Castro recordó que en términos legales los "acuerdos a perpetuidad" sobre entregas de segmentos de territorios de una nación a otra no existen y pidió a Estados Unidos que se retirara. De inmediato la base se convirtió en un peligroso factor de empeoramiento del conflicto cubano-norteamericano surgido poco después de la victoria contra Batista.
En los años de la década de los 60 los incidentes, algunos sangrientos, en los límites de la base se multiplicaron. Custodios y pescadores cubanos, según denuncias desde La Habana, perecieron a manos de soldados norteamericanos.
Cuando la administración de Bush fundó el "Campo Delta" en la base para internar allí a alrededor de 700 hombres acusados de practicar el terrorismo desde Afganistán, el gobierno cubano dejó claro que no podía oponerse a ello pero subrayó que aún quería la retirada de Estados Unidos de Guantánamo.
En una entrevista reciente brindada al diario Orlando Sentinel, de la Florida, el Capitán de Marina Les McCoy, quien comanda la base, dijo que la situación con el ejército cubano, del otro lado de la cerca limítrofe y de los campos minados, es no obstante, tranquila.
McCoy dijo que una vez al mes se reúne con un oficial del ejército cubano con el fin de discutir tópicos de interés común sobre la base, sin incluir asuntos políticos.
En realidad las críticas más sólidas contra la situación de los prisioneros en la base naval de Guantánamo han surgido en Estados Unidos, donde medios jurídicos y de prensa han acusado a la Casa Blanca de violar incluso leyes norteamericanas -también internacionales- al mantener a esas personas aisladas, sin juicios y sin el derecho a ser defendidas legalmente por abogados.
También está bajo el fuego de la opinión pública norteamericana y europea el plan del Pentágono de crear tribunales militares especiales para juzgar a esos individuos bajo la perspectiva de que algunos de ellos sean condenados a la pena capital, sin las debidas garantías.
(Tomado de WDRC, 29 de diciembre de 2003)
Más información acerca de las denuncias hechas en marzo de 2004 por Cuba ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, acerca del uso de la base naval de Guantánamo como campo de concentración de personas hechas prisioneras por EE. UU. •Click aquí• |