Una verdad incontrastable, no sólo en el mundo de la física, es la Ley de Newton conocida como de acción y reacción. Ella plantea que "siempre que actúa una fuerza, se produce también una reacción igual en tamaño y cantidad, pero en sentido contrario". La experiencia ha permitido comprobar que esto es aplicable en diversos ámbitos de la vida cotidiana, entre ellos el de la política.
Nadie ignora que Estados Unidos aún herido en su orgullo por el ataque terrorista del 11 de septiembre, una brutal e irracional reacción a su histórica política de sumisión imperial, replanteó muchos de sus objetivos estratégicos y convirtió al punto de confluencia entre la Argentina, el Brasil y el Paraguay en un uno de sus objetivos militares.
La supuesta existencia de células terroristas, que en el peor de los casos reconocen como dormidas, conforma el pretexto para acceder en forma silenciosa y supuestamente justificable a la reserva de agua dulce más grande del planeta: el Acuífero Guaraní.
Tal pretensión no pasa desapercibida para la Sociedad Civil y por el contrario se prepara para ofrecer como reacción a ese irracional objetivo la conjunción de sus más importantes armas: la movilización, el debate, la resistencia pacífica, la inteligencia colectiva y las propuestas alternativas.
Mientras en Buenos Aires el coordinador norteamericano en la lucha contra el terrorismo, Cofer Black resaltó que "la Argentina es un muy buena camarada de los Estados Unidos en la lucha contra el terrorismo", frente al vicepresidente Daniel Scioli, los ministros Aníbal Fernández (Interior), Gustavo Beliz (Justicia) y José Pampuro (Defensa), además del secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, y el jefe de la Side, Héctor Icazuriaga, un nutrido y representativo grupo de miembros de la sociedad civil se reunió en Puerto Iguazú para pergeñar la resistencia a la presencia estadounidense en la Triple Frontera.
Llegados de diversos puntos de Latinoamérica, fundamentalmente de los tres países a los que pertenece la supuesta zona de conflicto se lanzaron las bases constitutivas para un ámbito con características latinoamericanistas y planetarias de debate, propuestas y resistencias como lo constituirá el Foro Social de la Triple Frontera, que tendrá a Puerto Iguazú como anfitriona durante este año y a su vecina Foz de Iguazú en el 2005.
La iniciativa pretende no quedarse de brazos cruzados mientras los poderosos del planeta recalientan la zona, y para vertebrar la resistencia, los días 25, 26 y 27 de junio, lo más nutrido de quienes juegan fuerte por una alterglobalización -globalización alternativa, a la neoliberal en vigencia- van a desembarcar en la región dejando en claro que no pasarán.
El foro está aún en una etapa embrionaria, en la cual la CTA de Puerto Iguazú asumió un compromiso muy grande como lo constituye llevar adelante la organización, pero para el éxito de la misma necesariamente deberá sumar otros sectores de la sociedad civil local, como la Universidad Nacional de Misiones, sus organizaciones de trabajadores docentes, no docentes y estudiantes.
La presencia del Foro Social Paraguayo, de los Comités de Movilización del Foros Social Mundial, pertenecientes a Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Mendoza, Unión de Mujeres de la Argentina, las CTA de Iguazú, Oberá, Colectivo Asambleas Autónomas de Buenos Aires, el Departamento de Antropología Birghamton University (New Cork), Mujeres y Juventud de la Federación Agraria Argentina, Movimiento de Muralistas Revolucionarte - Mendoza, Foro Intergeneracional, MTD de La Matanza y diversas organizaciones de base de Foz de Iguazú y representantes de Chile, Colombia y otras provincias argentinas, entre otros; las múltiples adhesiones llegadas de los lugares más recónditos del planeta a las reuniones preparatorias, demuestran el creciente interés por la conformación del ámbito de discusión en la controvertida Triple Frontera.
Contraofensiva
El mensaje de Cofer Black en Buenos Aires a los ministros kirchneristas ha sido claro cuando afirmó que "en este momento no conocemos de ninguna célula operativa de Al Qaeda en la Triple Frontera" y estimó que "ha sido la vigilancia la que ha disuadido a los terroristas", lo que, leído de otra manera, indica que pretende que se necesita de la vigilancia estadounidense para que el centro neurálgico del Acuífero Guaraní esté libre de células terroristas.
Ese paternalismo no es desinteresado y parece confirmar que los poderosos del planeta -en términos bélicos por lo menos-, tras haber ido a sangre y fuego por el petróleo, comenzaron su ofensiva por el agua dulce, que por ahora es diplomática, aunque nada indica que las acciones tengan otra naturaleza, de ser necesario.
La respuesta civil no se debe y de hecho no se hará esperar, el pronunciamiento de la víspera de esas poco más de 50 organizaciones sociales y numerosos ciudadanos independientes demuestra que así será, que una pequeña piedra inició su rodar para crear la avalancha que frenará la militarización de la región.
No faltará quien diga que la movilización, el debate y las propuestas alternativas no bastarán para frenar las pretensiones estadounidenses en la Triple Frontera, pero como bien dijo la escritora india Arundhati Roy, en el Foro Social Mundial, en Bombay, India, al referirse a las protestas contra la invasión a Irak, si la movilización de diez millones de personas no logró detenerla no es porque las movilizaciones no sirvan, sino porque es necesario llevarlas más lejos, afilar ese "arma preciosa".
Afilar el arma dependerá de la inteligencia colectiva de quienes se reúnan en el Foro de la Triple Frontera y la diversidad temática que agitarán los participantes, los puntos de vista ideológicos variados, la convergencia de los objetivos, los consensos a lograr y los disensos respetables que se alcancen para oponerse a la militarización, plantear alternativas a la actual globalización, que lejos de propiciar un aislamiento, buscarán por el contrario otra forma, voluntaria y no forzosa, equitativa y no desigual, participativa y horizontal para la integración global.
Sería pretencioso creer que el foro, que tendrá por sede Puerto Iguazú, logrará todos esos objetivos, por ello es importante saber que de los foros sociales de Porto Alegre han emergido muchos otros de análoga orientación llevados adelante por países y continentes, desde los cuales emerge un sinnúmero de propuestas alternativas a la mundialización descarnada o plataformas de resistencia, que van conformando un accionar común para todo el movimiento alterglobalizador.
Ello nos da la pauta de que los 30 mil habitantes de Puerto Iguazú, los 270 mil de Foz do Iguazú, Brasil, y 170 mil de Ciudad del Este, Paraguay, no están solos, para detener la militarización de su territorio hay varios millones de ciudadanos del mundo que los apoyan.
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