7 de marzo de 2004
Somos el Irak del futuro, pero no por petróleo, sino por el agua
Por Carmen Moreno
 

Para apropiarse de los recursos económicos estratégicos y ocupar militarmente Sudamérica, los representantes de la Casa Blanca reiteran una y otra vez la presunta existencia de células terroristas en la región o, al menos, de colaboradores de estos grupos.

El propio coordinador de la oficina antiterrorista del Departamento de Estado norteamericano, Joseph Cofer Black, reconoció que el gobierno de George W. Bush está decidido a proseguir la intervención militar en la subregión.

Aunque sin otra opción que reconocer que 'en este momento no conocemos de ninguna célula operativa de Al-Qaeda en la Triple Frontera', Cofer Black estimó que 'ha sido la vigilancia la que ha disuadido a los terroristas'.

Por su parte, el embajador de Estados Unidos en Asunción, John Keane, dijo que no es que allí vivan extremistas sino que se realizan actividades para financiar a grupos árabes.

Incluso, para fomentar el pánico y la inseguridad, recalcó que en Paraguay 'hay áreas rurales donde es potencialmente peligroso andar solo por la noche y las personas deberían tener en mente esta información cuando hagan sus planes'.

Para estos funcionarios constituye prueba el hecho de que 'cuando comenzamos la guerra contra el terrorismo en Afganistán y se hicieron incursiones en Kandahar y Kabul, se encontraron posters (afiches) de viaje que mostraban las zonas de las Cataratas del Iguazú y la Triple Frontera'.

Una de las últimas declaraciones corresponde al jefe del Comando Sur de Estados Unidos, el general James Hill, quien advirtió que el Islam continúa aumentando su presencia en América Latina, y en especial en la región de referencia.

Hill mencionó que organizaciones como Jezbolá y Hamas cuentan con células activas que les envían millones de dólares y les falsifican documentos en la frontera común entre Brasil, Argentina y Paraguay, en la isla venezolana de Margarita y en Trinidad y Tobago.

Sin embargo, un informe elaborado en Washington y difundido por Internet fue rechazado enfáticamente a mediados de enero por la Policía paraguaya que negó la existencia de peligro terrorista en la zona.

El comisario Celso Benítez restó veracidad al informe al señalar que están en constante contacto con los organismos antiterroristas de Brasil y Argentina, y que existe la certeza de que no hay presencia extremista en la región.

El jefe policial explicó que en forma permanente se desarrollan los trabajos de inteligencia, que no detectan ningún tipo de actividad terrorista.

Más radical aún se mostró en estos días el Centro de Militares para la Democracia Argentina (CEMIDA), al indicar que el objetivo real de la presión reside en una intervención del ejército norteamericano para lograr el control del Acuífero Guaraní.

El Sistema es nada más y nada menos que la reserva de agua dulce más grande del planeta.

Representantes del CEMIDA aclararon, en cambio, que los tres países disponen de elementos de la policía nacional en cantidad más que suficiente en sus ciudades básicas: Puerto Iguazú (Argentina), Foz do Iguazú (Brasil) y Ciudad del Este (Paraguay).

Agregaron que, como si fuera poco, existen allí otras fuerzas de seguridad (Gendarmería, Prefectura), filiales de órganos de inteligencia, policías aduaneras y agencias de vigilancia privada para hoteles y otras dependencias turísticas.

Sin embargo, la celosa vigilancia a los presuntos sospechosos de terrorismo y la insistencia por colocar en medio de los tres países un puesto de monitoreo deja claro que los norteamericanos quieren llegar para quedarse. Entretanto, la sociedad civil se prepara para el debate, la resistencia pacífica y las movilizaciones, cuyo ejemplo más cercano es el Foro Social que tendrá lugar en la ciudad argentina de Puerto Iguazú, en junio venidero.

Más de 50 organizaciones sociales de Brasil, Paraguay, Argentina, de otros países de América Latina y hasta de Estados Unidos, participaron en enero último en la conformación de la agenda.

A favor del Acuífero Guaraní, y en contra de militarización de la Triple Frontera, serán los dos principales temas de la reunión, a la cual comprometieron su cooperación 72 Organizaciones No Gubernamentales y su participación unas 10 mil personas.

'Nosotros somos una especie de Irak del futuro, pero no tenemos petróleo, tenemos agua. Seguramente nos convertiremos en los Saddam Hussein de Estados Unidos', subrayó al público presente uno de los oradores.

Al llamar la atención sobre la importancia del agua potable como un recurso escaso para los próximos años, especialistas consideran que será tan fundamental como los hidrocarburos.

'Quien controle el agua controlará la economía universal y toda la vida de un futuro no lejano', considera CEMIDA.

Tampoco hay que olvidar la enorme capacidad de generación energética a partir de los ríos y la importante vía de acceso al comercio que constituye la Cuenca del Plata y los proyectos referentes a la Hidrovía.

Los participantes aprovecharon la oportunidad para destacar como la zona fronteriza también funciona como llave de acceso político y militar a la región amazónica.

Se trata del área en la cual se ubica el río más caudaloso y largo del mundo: el Amazonas, donde los botánicos estiman que hay más de 125 mil plantas y una diversidad faunística integrada por varios millones de animales.

El bosque amazónico ayuda a regular la temperatura del planeta, consumiendo bióxido de carbono y produciendo oxígeno. Allí se encuentran más del 50 por ciento de los bosques tropicales del mundo y la quinta parte del total de agua dulce del planeta.

En el esquema de dominación -indican analistas políticos- la presencia norteamericana en la Triple Frontera es de carácter estratégico: desde allí podrán aplicarse controles a Argentina y Brasil (tras la victoria de fuerzas progresistas) y Paraguay (con fragilidad institucional y creciente movilización campesina).

Artículos Relacionados
Bush, la Secta Moon y la Triple Frontera

La Triple Frontera, clave de la estrategia norteamericana
Víctor Ego Ducrot

El "Eje del Mal" en la Triple Frontera
Claudia Korol

Triple Frontera: terrorismo o comercio
Sergio Acosta

Irak termina en la Triple Frontera
Raúl Kollmann

EE.UU, el MERCOSUR y la Triple Frontera. El Acuífero Guaraní en la mira de Bush

Ronda el fantasma de la guerra por el agua
Marcela Valente

Del vuelo del Cóndor, hasta la Triple Frontera
Claudia Korol

Argentina: Foro Social de la Triple Frontera

Ricardo Alberto Arrúa

Estados Unidos esgrime el peligro terrorista como excusa para apropiarse de los acuíferos de Argentina, Brasil y Uruguay
Fernando Glenza

La Triple Frontera. Anhelo norteamericano
Carmen Moreno

Somos el Irak del futuro pero no por petróleo sino por el agua
Carmen Moreno

Concreción en la Argentina de la estrategia de Estados Unidos para América Latina (.pdf)
Horacio A. López

Argentina: bases para la militarización de la política y la economía, la cultura y las relaciones sociales (.pdf)
Claudia Korol

Entrevista con Elsa Bruzzone: El agua, un recurso a defender
Rubén Yizmeyián

Home