| La
ONU a los pies del imperio
Por
Ángeles Maestro
Rebelión,
18 de noviembre de 2002
La aprobación por unanimidad de los miembros del Consejo
de Seguridad de la ONU de la Resolución 1441 el pasado 8
de noviembre, reafirma la peligrosísima deriva iniciada con
la autorización de la agresión multinacional contra
Iraq en 1991 y continuada en los ataques a Yugoslavia y Afganistán.
Como ha señalado el diario árabe Al Quds Al Arabi
"la resolución 1441 es un campo minado, una declaración
de guerra y una sentencia de muerte. Es un documento repleto de
provocaciones y condiciones draconianas que inevitablemente provocarán
numerosas crisis".
La guerra o la paz dependen de las conclusiones de los inspectores
de la UNMOVIC. A unos técnicos, expertos en inspección
de armamento biológico, químico y nuclear, se les
atribuye el inmenso poder político de determinar en qué
medida Iraq incumple los términos de la 1441. En efecto,
según ha declarado Hans Blix un retraso de media hora en
la facilitación del acceso a unas instalaciones podría
ser suficiente para ser considerado como tal. Si a ello se añade
el precedente del espionaje para EE.UU., Israel y Gran Bretaña
realizado por el equipo de inspectores de la UNSCOM en 1998, según
acusación formulada por los gobiernos de Rusia, Francia y
China y ampliamente confirmada por uno de sus más destacados
integrantes, Scott Ritter, su actuación plagada de provocaciones
y agresiones (la irrupción en fábricas o en laboratorios
universitarios en horario docente, interrumpiendo actividades y
arrasando instalaciones) y la ausencia de cualquier previsión
de control y supervisión del trabajo de la UNMOVIC, el calificativo
de campo minado parece el más adecuado para una Resolución
concebida para justificar una agresión devastadora.
El carácter de trampa mortal de esta Resolución lleva
inevitablemente a pensar en sus similitudes con otro proceso reciente.
Las conversaciones de Rambouillet, inmediatamente anteriores al
comienzo de los bombardeos sobre Yugoslavia, fueron poco más
que una escenificación destinada a crear la apariencia de
actitud dialogante por parte de la "comunidad internacional"
que, subordinada a EE.UU., ya había decidido intervenir.
Con objeto de responsabilizar al gobierno yugoslavo del fracaso
del intento de solución pactada, se intentó ocultar
que el precio de la paz era la invasión del territorio yugoslavo
por las fuerzas de la OTAN.
Finalmente, los preparativos de la guerra se aceleran a plena luz
del día. Tal y como reseña el CSCA en su nota informativa
,citando al Center for Defense Information, a primeros de diciembre,
además de 130.000 soldados y la instalación del Comando
Central de EE.UU. en Qatar "habrá un dispositivo de
siete portaviones que convertirá al Golfo Pérsico
en una gigantesca plataforma militar estadounidense que superará
cuantitativa y cualitativamente la de la Guerra del Golfo en 1991
(cinco portaviones)".
La búsqueda de la legitimidad para un ataque militar en una
resolución del Consejo de Seguridad de la O.N.U., no es más
que una exhibición insultante de cinismo. En primer lugar
porque la misma razón de ser de la O.N.U. es precisamente
evitar la guerra y después porque, tras el hundimiento de
la URSS, la capacidad de extorsión de EE.UU. deja reducidos
a los gobiernos de las potencias "occidentales" a la categoría
de títeres miserables. El Consejo de Seguridad ha abdicado
de cualquier atisbo de posición independiente en defensa
de los principios fundacionales del organismo que le da carta de
naturaleza o del derecho internacional, para subordinarse a los
intereses de las grandes potencias, con la aquiescencia servil y
humillante – para los valores que representa – de su
Secretario General.
El silencio cómplice de gobiernos y grandes medios de comunicación
oculta que son EE.UU. y los países occidentales, y de forma
muy destacada su socio regional Israel, los mayores poseedores,
productores y comercializadores de armas de destrucción masiva
y que además, como es evidente, están dispuestos a
usarlas. ¿Quiénes son objetivamente, sino ellos, la
mayor amenaza para la paz y la seguridad en el mundo?.
Esgrimir el completo cumplimiento de las resoluciones de la O.N.U.
como pretexto para la guerra es un escándalo cuando en la
misma zona del mundo, a diario, Israel pisotea decenas de resoluciones,
expropiando y masacrando al pueblo palestino, sin que haya sido
siquiera amenazado con bombardeos o sanciones. El cinismo llega
a su culminación con unos gobiernos de la UE que mantienen
vigente un acuerdo comercial preferente con Israel supeditado expresamente
al respeto a los derechos humanos y políticos del pueblo
palestino.
El control del petróleo iraquí, nacionalizado a mediados
de la década de los 70, y el rediseño de las fronteras
de los países de Oriente Medio a la medida de los intereses
anglosajones y de Israel, incluyendo el aplastamiento definitivo
del pueblo palestino, son los objetivos reales y explícitos
de una desmesurada operación bélica destinada a imponer
en Iraq un gobierno títere —incluso una restauración
monárquica—, para cuyo mantenimiento será necesario
ocupar militarmente el país durante 15 años con 75.000
soldados de EE.UU. y 35.000 de Gran Bretaña, tal y como se
anunciado.
Como telón de fondo, la profunda recesión económica
- expresada en el hundimiento de las bolsas y la necesidad estructural
del capitalismo estadounidense y europeo de asegurar el control
mundial de recursos y mercados. Si en el capitalismo los periodos
de "paz" son simplemente un alto el fuego, en condiciones
de grave crisis como las actuales, se intensifica la militarización
de la economía, se endurecen las políticas represivas
en el interior y las intervenciones militares en el exterior.
Ya no hay máscara. La guerra preventiva al servicio de los
intereses de EEUU es la estrategia declarada ante la cual se inclinan
los gobiernos intervenidos, sin que se escuchen voces poderosas
de denuncia de lo que constituye un auténtico crimen contra
la Humanidad y la pulverización de todos los principios civilizatorios
en las relaciones entre las naciones.
La guerra está decidida, pero no es inevitable. Sólo
la presión de la resistencia y la movilización popular
pueden frenar el mortal engranaje bélico y la barbarie de
un imperialismo más global que nunca. La lucha ha comenzado.
Centenares de miles de personas en EE.UU, en los países árabes,
en Europa, ...en todo el mundo, van comprendiendo que el sentimiento
de impotencia, que bloquea la intervención social y política,
es un suicidio civilizatorio. La comprobación de la propia
fuerza es el principal instrumento de construcción de conciencia;
por eso la pelea por rescatar cada mente de la dominación
que garantiza la alienación es durísima, pero irrenunciable.
El imperialismo es, por lo menos, tan resistible como el Arturo
UI de Bertolt Brecht.
La anunciada masacre del pueblo iraquí es sólo el
siguiente paso. Todos estamos en el punto de mira. Urge organizar
las voluntades para detener la barbarie. Preparar desde ahora mismo
y con todas nuestras fuerzas las manifestaciones convocadas por
el Foro Social Europeo en todas las capitales europeas el 15 de
febrero y construir la conciencia internacionalista para hacer realidad
la propuesta de Huelga General si se inicia la guerra contra Iraq,
son nuestras tareas prioritarias.
* Responsable de Solidaridad Internacional de IU
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