| Los
atentados sectarios de Karbala y al-Kadimiya sólo favorecen
a los ocupantes
CSCAweb
(www.nodo50.org/csca)
Al menos 180 personas han resultado muertas en Iraq en una serie
de ataques coordinados en Bagdad y Karbala contra mezquitas santuarios
shi'íes en la mañana del martes, 2 de marzo. En Karbala,
situada a 80 kilómetros al sur de la capital, se han producido
cinco explosiones, cuando la ciudad alberga a entre uno y dos millones
de peregrinos -miles de ellos, iraníes- que conmemoran la
Ashura, la principal celebración del shi'ísmo, aniversario
de la muerte en batalla de al-Husayn. El ataque en Bagdad se ha
perpetrado contra la abarrotado mezquita de al-Kadimiya, situada
en el populoso barrio del mismo nombre y tercer santuario en importancia
del Islam shi'í.
Estos atentados
en Iraq han sido coordinados con acciones similares llevadas a cabo
de manera simultánea en la ciudad de Quetta, Paquistán,
y no son los primeros en los últimos meses de naturaleza
sectaria y desacreditadores de la resistencia iraquí.
Inmediatamente
después de producirse los atentados en la mezquita de la
ciudad de Karbala y Bagdad, el propio imán shi'í de
la mezquita de al-Kadimiya, Jawad al-Jalisi, arremetió contra
las fuerzas de ocupación afirmando que "[...] la intervención
de EEUU en la seguridad del país es contraria a la voluntad
del pueblo iraquí. Quienes están detrás de
estas explosiones buscan crear el enfrentamiento sectario entre
la población de Iraq. Pero los iraquíes no permitirán
nunca que esto ocurra" [1]. Por su parte, la Asociación
de Ulemas Musulmanes, la más alta instancia religiosa sunní
en Iraq, ha reiterado en sucesivas ocasiones esta misma denuncia
además de su posición firme en apoyo de la resistencia
iraquí contra la ocupación. Los congregados ante la
mezquita de al-Kadimiya de la capital forzaron violentamente la
retirada de las patrullas estadounidenses que acudieron al lugar
tras el ataque.
Por el contrario,
de manera muy significativa, en un comunicado el ayatollah shi'í
as- Sistani acusaba a las autoridades de ocupación de negligencia,
y reclamaba de éstas un mayor compromiso en la seguridad
interior del país, el blindaje de las fronteras y la formación
de fuerzas de seguridad iraquíes debidamente entrenadas y
equipadas [2].
¿A quién
favorecen estos atentados?
Imputables a
redes o a tramas vinculadas a servicios secretos de uno u otro Estado:
1. Estos atentados
favorecen objetivamente los intereses de EEUU y sus aliados, al
alimentar la argumentación de que la ocupación en
Iraq debe mantenerse para evitar una guerra civil o religiosa en
el país. Por el contrario, son precisamente EEUU y sus aliados
quienes están favoreciendo premeditadamente la ruptura interna
en un país que se ha caracterizado históricamente
-como el conjunto de la zona árabe- por su capacidad de integración
y convivencia intercomunitarias. La lógica de 13 años
de sanciones era esta misma: desestructurar la sociedad iraquí.
Desde la designación
por Bremer, en junio pasado, del Consejo Gubernativo iraquí
según criterios sectarios, la administración de ocupación
ha basado esencialmente su lógica de dominio sobre el país
en favorecer el enfrentamiento entre comunidades religiosas y grupos
étnicos, que se ven obligados a reivindicar la defensa de
sus intereses, primero, supeditándolos al proyecto neocolonial
de los invasores - esencialmente, el desmantelamiento del Estado
iraquí- y, segundo, fuera de cualquier marco democrático
integrador.
2. Estos atentados
favorecen igualmente los intereses sionistas, por cuanto alientan
y prefiguran un Oriente Medio compartimentado en entidades confesionales
y étnicas, en el que la referencia identitaria árabe
-como proyecto emancipatorio nacional, social, político y
económico- se anule.
A su imagen
y semejanza, Israel -el único Estado de la zona que se define
en términos teocráticos y étnicos- favorecerá
como ha hecho siempre aquellas entidades que renuncien a articularse
a partir de la defensa de los conceptos de ciudadanía, pluralidad,
derechos sociales y laicismo. Los atentados de meses anteriores
en Marruecos y Turquía contra las comunidades judías
en ambos países alientan esta lógica excluyente y
racista: una supuesta renovación del antisemitismo (del que
la propia Unión Europea y EEUU vuelven a alertar) favorece
el fortalecimiento del sionismo, el endurecimiento de Israel y la
represión en Palestina; de igual manera que oscuras tramas
asociadas a un confesionalismo islámico retrógrado
nutren el discurso estadounidense de "Guerra global contra
el terrorismo".
En esta espiral
de terror y violencia se pretende anular a los auténticos
sujetos sociales y políticos militantes de la resistencia
árabe contra el sionismo y el imperialismo. Las redes islamistas
de signo reaccionario se alinean con el sionismo y el imperialismo
en acabar definitivamente con el proyecto emancipatorio árabe
en esta región, a cuya vanguardia se sitúan hoy el
pueblo palestino y el pueblo iraquí.
3. Estos atentados
favorecen finalmente los intereses de Irán, por cuanto justifica
su tutela sobre la comunidad shi'í iraquí y la intromisión
en el diseño futuro de Iraq, ya notable en la interlocución
privilegiada que mantienen con los ocupantes a través de
la jerarquía religiosa shi'í -en concreto, el ayatollah
as-Sistani- o del Congreso Supremo de la Revolución Islámica
en Iraq. Medios de comunicación y asociaciones iraquíes
llevan denunciando la penetración en el dentro y sur de Iraq
de elementos desestabilizadores iraníes que están
favoreciendo la confrontación confesional en el país.
Máximas
autoridades iraníes han achacado a EEUU responsabilidad en
los atentados... "[...] por seguir sin garantizar la seguridad
en Iraq" [3]. El mensaje es claro.
Por un Iraq
soberano, integrador y democrático
Estos atentados
no son una acción de la resistencia:
1. La resistencia
militar y popular en Iraq se define como la alternativa a la estrategia
de fragmentación y ruptura confesional y sectaria de la sociedad
iraquí promovida por EEUU y sus aliados como mecanismo de
división y sometimiento del país, y de justificación
del mantenimiento de una ocupación que es ilegal.
2. La resistencia
militar y popular en Iraq traza la línea divisoria interior
entre quienes aceptan y colaboran con los ocupantes y quienes se
oponen al proyecto de dominación neocolonial de éstos,
no entre comunidades religiosas o étnicas.
3. El proyecto
de liberación nacional en Iraq que representa la resistencia
militar y social a la ocupación es inseparable del proyecto
democrático e integrador para sus comunidades, grupos étnicos
y colectivos sociales en el marco de un Estado plenamente soberano,
que preserve la gestión pública y social de sus riquezas.
Apoyar este
proceso es respaldar la única posibilidad de reconstruir
un Iraq auténticamente democrático -más allá
de una ficticia pluralidad de partidos políticos sometidos
todos ellos a la metrópoli- que pueda al tiempo recuperar
la esencia anticolonial que le ha caracterizado históricamente:
la de poner al servicio de las generaciones futuras y el desarrollo
del conjunto regional sus riquezas naturales y la capacidad de sus
hombres y mujeres. Soberanía y democracia real son inseparables
en la lucha contra los ocupantes.
Todo nuestro
apoyo para la resistencia y el pueblo de Iraq
Notas:
1. Al-Jazeera, 2 de marzo de 2004.
2. Associated Press, 2 de marzo de 2004.
3. Reuters y Associated Press, 2 de marzo de 2004.
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