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Salir de Iraq, prioridad de Bush
Robert Fisk

 
     
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Los atentados sectarios de Karbala y al-Kadimiya sólo favorecen a los ocupantes

CSCAweb (www.nodo50.org/csca)

Al menos 180 personas han resultado muertas en Iraq en una serie de ataques coordinados en Bagdad y Karbala contra mezquitas santuarios shi'íes en la mañana del martes, 2 de marzo. En Karbala, situada a 80 kilómetros al sur de la capital, se han producido cinco explosiones, cuando la ciudad alberga a entre uno y dos millones de peregrinos -miles de ellos, iraníes- que conmemoran la Ashura, la principal celebración del shi'ísmo, aniversario de la muerte en batalla de al-Husayn. El ataque en Bagdad se ha perpetrado contra la abarrotado mezquita de al-Kadimiya, situada en el populoso barrio del mismo nombre y tercer santuario en importancia del Islam shi'í.

Estos atentados en Iraq han sido coordinados con acciones similares llevadas a cabo de manera simultánea en la ciudad de Quetta, Paquistán, y no son los primeros en los últimos meses de naturaleza sectaria y desacreditadores de la resistencia iraquí.

Inmediatamente después de producirse los atentados en la mezquita de la ciudad de Karbala y Bagdad, el propio imán shi'í de la mezquita de al-Kadimiya, Jawad al-Jalisi, arremetió contra las fuerzas de ocupación afirmando que "[...] la intervención de EEUU en la seguridad del país es contraria a la voluntad del pueblo iraquí. Quienes están detrás de estas explosiones buscan crear el enfrentamiento sectario entre la población de Iraq. Pero los iraquíes no permitirán nunca que esto ocurra" [1]. Por su parte, la Asociación de Ulemas Musulmanes, la más alta instancia religiosa sunní en Iraq, ha reiterado en sucesivas ocasiones esta misma denuncia además de su posición firme en apoyo de la resistencia iraquí contra la ocupación. Los congregados ante la mezquita de al-Kadimiya de la capital forzaron violentamente la retirada de las patrullas estadounidenses que acudieron al lugar tras el ataque.

Por el contrario, de manera muy significativa, en un comunicado el ayatollah shi'í as- Sistani acusaba a las autoridades de ocupación de negligencia, y reclamaba de éstas un mayor compromiso en la seguridad interior del país, el blindaje de las fronteras y la formación de fuerzas de seguridad iraquíes debidamente entrenadas y equipadas [2].

¿A quién favorecen estos atentados?

Imputables a redes o a tramas vinculadas a servicios secretos de uno u otro Estado:

1. Estos atentados favorecen objetivamente los intereses de EEUU y sus aliados, al alimentar la argumentación de que la ocupación en Iraq debe mantenerse para evitar una guerra civil o religiosa en el país. Por el contrario, son precisamente EEUU y sus aliados quienes están favoreciendo premeditadamente la ruptura interna en un país que se ha caracterizado históricamente -como el conjunto de la zona árabe- por su capacidad de integración y convivencia intercomunitarias. La lógica de 13 años de sanciones era esta misma: desestructurar la sociedad iraquí.

Desde la designación por Bremer, en junio pasado, del Consejo Gubernativo iraquí según criterios sectarios, la administración de ocupación ha basado esencialmente su lógica de dominio sobre el país en favorecer el enfrentamiento entre comunidades religiosas y grupos étnicos, que se ven obligados a reivindicar la defensa de sus intereses, primero, supeditándolos al proyecto neocolonial de los invasores - esencialmente, el desmantelamiento del Estado iraquí- y, segundo, fuera de cualquier marco democrático integrador.

2. Estos atentados favorecen igualmente los intereses sionistas, por cuanto alientan y prefiguran un Oriente Medio compartimentado en entidades confesionales y étnicas, en el que la referencia identitaria árabe -como proyecto emancipatorio nacional, social, político y económico- se anule.

A su imagen y semejanza, Israel -el único Estado de la zona que se define en términos teocráticos y étnicos- favorecerá como ha hecho siempre aquellas entidades que renuncien a articularse a partir de la defensa de los conceptos de ciudadanía, pluralidad, derechos sociales y laicismo. Los atentados de meses anteriores en Marruecos y Turquía contra las comunidades judías en ambos países alientan esta lógica excluyente y racista: una supuesta renovación del antisemitismo (del que la propia Unión Europea y EEUU vuelven a alertar) favorece el fortalecimiento del sionismo, el endurecimiento de Israel y la represión en Palestina; de igual manera que oscuras tramas asociadas a un confesionalismo islámico retrógrado nutren el discurso estadounidense de "Guerra global contra el terrorismo".

En esta espiral de terror y violencia se pretende anular a los auténticos sujetos sociales y políticos militantes de la resistencia árabe contra el sionismo y el imperialismo. Las redes islamistas de signo reaccionario se alinean con el sionismo y el imperialismo en acabar definitivamente con el proyecto emancipatorio árabe en esta región, a cuya vanguardia se sitúan hoy el pueblo palestino y el pueblo iraquí.

3. Estos atentados favorecen finalmente los intereses de Irán, por cuanto justifica su tutela sobre la comunidad shi'í iraquí y la intromisión en el diseño futuro de Iraq, ya notable en la interlocución privilegiada que mantienen con los ocupantes a través de la jerarquía religiosa shi'í -en concreto, el ayatollah as-Sistani- o del Congreso Supremo de la Revolución Islámica en Iraq. Medios de comunicación y asociaciones iraquíes llevan denunciando la penetración en el dentro y sur de Iraq de elementos desestabilizadores iraníes que están favoreciendo la confrontación confesional en el país.

Máximas autoridades iraníes han achacado a EEUU responsabilidad en los atentados... "[...] por seguir sin garantizar la seguridad en Iraq" [3]. El mensaje es claro.

Por un Iraq soberano, integrador y democrático

Estos atentados no son una acción de la resistencia:

1. La resistencia militar y popular en Iraq se define como la alternativa a la estrategia de fragmentación y ruptura confesional y sectaria de la sociedad iraquí promovida por EEUU y sus aliados como mecanismo de división y sometimiento del país, y de justificación del mantenimiento de una ocupación que es ilegal.

2. La resistencia militar y popular en Iraq traza la línea divisoria interior entre quienes aceptan y colaboran con los ocupantes y quienes se oponen al proyecto de dominación neocolonial de éstos, no entre comunidades religiosas o étnicas.

3. El proyecto de liberación nacional en Iraq que representa la resistencia militar y social a la ocupación es inseparable del proyecto democrático e integrador para sus comunidades, grupos étnicos y colectivos sociales en el marco de un Estado plenamente soberano, que preserve la gestión pública y social de sus riquezas.

Apoyar este proceso es respaldar la única posibilidad de reconstruir un Iraq auténticamente democrático -más allá de una ficticia pluralidad de partidos políticos sometidos todos ellos a la metrópoli- que pueda al tiempo recuperar la esencia anticolonial que le ha caracterizado históricamente: la de poner al servicio de las generaciones futuras y el desarrollo del conjunto regional sus riquezas naturales y la capacidad de sus hombres y mujeres. Soberanía y democracia real son inseparables en la lucha contra los ocupantes.

Todo nuestro apoyo para la resistencia y el pueblo de Iraq

Notas:
1. Al-Jazeera, 2 de marzo de 2004.
2. Associated Press, 2 de marzo de 2004.
3. Reuters y Associated Press, 2 de marzo de 2004.