| Las
inexistentes armas de destrucción masivas
Por Isaac Bigio
Rebelión, 28 de enero del 2004
David Kay, jefe de la comisión inspectora de EEUU sobre armas
de destrucción masivas (ADM) en Irak, ha renunciado a su
cargo. Tras 8 meses de inspeccionar minuciosamente el ocupado país
él concluyó que "no cree que estas armas existen".
Para él
Irak se fue librando de dichos arsenales al acabar la guerra de
1991 como efecto de la presión internacional y Saddam Hussein
no reasumió "en los noventas ningún programa
de producción en gran escala".
Estas deducciones
se alinean con las de Hans Blix, responsable de las inspecciones
de Naciones Unidas sobre los arsenales iraquíes, quien se
opuso al ataque y cuestionó la existencia de los mentados
gases químicos o programas balísticos nucleares. A
diferencia de Blix, quien realizó su trabajo mientras Saddam
controlaba su estado, Kay tuvo acceso irrestricto a todo rincón
del país. Tuvo mucho más presupuesto y equipo, empleó
cientos de millones de dólares y 1,400 agentes, y pudo interrogar
a cientos de militares, científicos y funcionarios así
como a la plana mayor capturada y al propio autócrata detenido
hace 6 semanas.
Quien sucede
a Kay en el cargo es Charles Duelfer, un ex inspector de Naciones
Unidas, quien 2 semanas atrás declaró "Creo que
Kay y su equipo han estado buscando intensamente y la razón
por la cual no han encontrado las armas es que probablemente no
están allí",
Las revelaciones
de la inexistencia de dichas armas son un duro golpe tanto a las
administraciones de Washington como Londres. El argumento central
usado para ir a la guerra fue que Saddam tenía muchas de
éstas y que si no se le detenía pronto podría
en uno o dos años más poseer sus propias cabezas atómicas
las cuales podría lanzar a 45 minutos de dada la orden a
países que son miembros de la OTAN.
Antes de atacarse
Bagdad en Marzo 2003 los inspectores de la ONU habían negado
tres importantes aseveraciones hechas por Blair y Bush. Estas fueron
que Irak había adquirido uranio de un país africano
y tubos destinados a ser usados en proyectiles nucleares, así
como que tenía laboratorios de gases móviles y planes
de armas atómicas. La guerra mostró que Irak no sólo
no tuvo sustancias químico- bacteriológicas para defenderse
sino que incluso sus mísiles eran de muy poco alcance. También
se ha evidenciado que Bagdad no tenía ningún lazo
con Al Qaeda.
Dos días
antes de la renuncia de Kay, Dick Cheney, vicepresidente de EEUU,
afirmó que él estaba seguro que se encontrarán
estas armas. En su reporte anual sobre el Estado de la Unión
realizado este martes 20 el presidente Bush insistió que
hasta el momento del ataque hace más de 300 días Saddam
estuvo desarrollando activos programas para generar estas armas.
Citando un informe hecho ante el congreso en octubre, él
sugirió que Kay había Œencontrado docenas de
actividades y programas para desarrollar ADM así como un
significativo número de equipo que Irak ocultó a Naciones
Unidas.‚
La mencionada
renuncia le quita viada a Bush en momentos en que él sentía
que estaba avanzando en la carrera re-eleccionista tras haber capturado
a Saddam. Sin embargo, el embuste más fuerte lo recibe Blair.
El no ha cosechado mayor crédito por dicha detención
y se encuentra torpedeado en casa por la comisión judicial
que investiga el suicidio del doctor Kelly, experto británico
de armas nucleares.
Blair se enfrentó
a la mayor protesta hecha en su propio país (2 millones contra
la guerra el 15 de febrero) y a un tercio de su bancada partidaria
al insistir que la guerra era necesaria debido al peligro que representaban
las ADM iraquíes. En septiembre 2002 Blair afirmó
que Œel programa de armas de destrucción masivas de
Saddam es activo y creciente.‚ El 25 de Marzo (2003) aseguró
que "cuando el régimen se vaya habrá todo tipo
de gente que nos dará la información que pedimos".
En esa fecha y en otros (como el 4 de Junio ó el 8 de Julio)
él garantizó que "no tiene la menor duda que
se encontrarán esas armas."
Tratando de
evitar un mayor descrédito de sus respectivos gobiernos tanto
Colin Powell, secretario de Estado de Bush, como Robin Cook, ex
Secretario de Relaciones Exteriores de Blair, han tratado de aprovechar
la ocasión para demarcarse de los halcones. Powell reconoció
que es posible que Hussein no tuviera reservas de ADM antes de la
guerra. Cook, quien renunció a su cargo de líder de
la Cámara de los Comunes, por su oposición a la invasión
a Irak, le ha pedido a Blair que admita su error para salvar a su
gobierno y su partido.
Todo
parece indicar que la razón por la cual Washington y Londres
se atrevieron a atacar Bagdad era por que, a diferencia de Corea
del Norte o Irán, sabían que ese país carecía
de serias armas y que no podría defenderse con ADM o mísiles
de largo alcance.
Las verdaderas
armas de destrucción masivas que pueden acabar minando a
Bush y a Blair han sido sus propias justificaciones para ir a la
guerra, y los efectos que ello pueda tener en su propia credibilidad
y respaldo ante sus poblaciones.
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