| Por
qué EE.UU. no logra imponer orden en Irak.
Los
recientes ataques muestran que la actual dotación de tropas
norteamericanas es insuficiente para controlar la situación.
Edward
Luttwa*
The
New York Times, 2003.
La reacción
de la administración Bush a las muertes de soldados norteamericanos
a partir de tantos hechos desgraciados en Irak desde principios
de noviembre fue la misma que con los atentados suicidas en comisarías
y en la sede de la Cruz Roja en Bagdad en octubre, y la misma que
mostró frente a todos los otros contratiempos que debió
enfrentar la coalición: la insistencia de que no es necesario
que haya más soldados norteamericanos que los 133 mil que
están en estos momentos en Irak.
Si bien es cierto
que la tarea de cualquier presidente consiste en inspirar confianza
en momentos de presión, si se tiene en cuenta la verdadera
cantidad de efectivos en Irak, el presidente Bush bien podría
haber dicho que no hay necesidad de ningún soldado norteamericano
en Irak. Porque cero es la cantidad exacta de soldados que están
presentes en realidad en muchos sitios que debieran estar resguardados
las 24 horas del día.
Así es
la aritmética de un ejército ultramoderno. Hay tantas
categorías que de los 133 mil hombres y mujeres norteamericanos
que están en Irak, no más de 56 mil son soldados entrenados
para combate, en condiciones de prestar tareas de seguridad. En
cuanto al resto, existen muchos puestos de comando en donde los
soldados manejan computadoras en lugar de armas, hay muchas unidades
especializadas encargadas de deberes civiles y de reconstrucción
y hasta en las mismas formaciones un importante elemento no participa
de los combates.
Por otro lado,
hasta los mejores soldados tienen que comer y dormir. Por ende,
el número de efectivos de patrullaje en cualquier momento
dado no supera los 28.000 para vigilar las fronteras que los terroristas
intentan cruzar, patrullar terrenos rurales incluidos vastos campos
petroleros, controlar rutas internas y proteger predios de norteamericanos
o integrantes de la coalición.
De hecho, los
28.000 soldados norteamericanos están hoy tan insuficientemente
diseminados que no pueden protegerse a sí mismos de manera
confiable. El helicóptero derribado aquel domingo estaba
despegando de una zona que no había sido protegida, ya que
hacerlo hubiera exigido la presencia de cientos de soldados. A modo
de comparación, en Nueva York nada más hay 39.000
oficiales de policía y ellos, al menos, conocen los idiomas
de la mayoría de sus habitantes .
Si
se tiene en cuenta la cantidad de fuerzas presentes en Irak, resulta
imposible que los soldados estadounidenses estén en condiciones
de contener ni siquiera un robo armado, que abundan, a raíz
de la cultura profundamente arraigada de los ataques tribales. Finalmente,
se necesitaría varias veces el actual nivel de tropas de
combate para abrigar alguna esperanza de poder imponer el orden.
El ex jefe del Estado Mayor del Ejército, general Eric Shinseki,
habló de "varios cientos de miles" de efectivos
antes de la invasión, para ser ridiculizado públicamente
por los jefes civiles. Dudo que le cause mucho placer el hecho de
demostrar estar en lo cierto.
*POLITOLOGO,
CENTRO DE ESTUDIOS ESTRATEGICOS (EE.UU.).
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