| Pavo
falso y pavo real
Por Mikel Agirregabiria Aguirre
http://www.mikelagirregabiria.tk,
7 de diciembre del 2003
Vemos con pavor dos pavos en la misma foto. El pavo real Bush que
se pavonea con un pavo falso ante sus tropas en Irak. Se trata de
un nuevo impulso a la belicista campaña para su reelección
ante el pueblo norteamericano, pulsando la fibra sentimental del
Día de Acción de Gracias. El viaje relámpago
a Bagdad, uno de sus habituales shows mediáticos, trata de
recuperar los votos que pierde día a día.
El Washington
Post informó que era de plástico el magnífico
pavo mostrado por un campechano Bush, ataviado una chamarra guerrera,
mientras los 600 militares y los 4 líderes iraquíes
con los que reunió comían simple "rancho"
de cantina. La parafernalia de la visita, organizada con el máximo
secreto, revela la verdadera situación iraquí, que
obligó a camuflar el avión presidencial cargado de
periodistas para despegar y aterrizar en el más absoluto
anonimato. La prosperidad que evoca la bandeja con el pavo asado
es tan "fiel" como la mejora de la calidad de vida en
Irak. Puro decorado de teatro, que sólo algunos periodistas
avezados desvelan. La credibilidad de la Casa Blanca empieza a ponerse
en entredicho no sólo por sus "misiones de paz",
sino incluso por la chapucería en la producción de
espectáculos para dar algún lucimiento a Bush, cuyas
cualidades de estadista parecen también ser de goma. Puestos
a utilizar el atrezzo ficticio, igualmente podían haber sido
de inofensivo cartón-piedra las bombas arrojadas sobre algún
plató de Hollywood y no sobre Irak, para que ahora 55.000
iraquíes, y otro millar de occidentales, siguiesen con vida.
Continúa
la caza del pavo, o del votante iluso, con una campaña para
las elecciones de 2004 en la que Bush prometerá nuevos viajes
a la Luna. Desgraciadamente el único lustre de este presidente
se ha forjado en el trágico 11S (11 de septiembre de 2001)
y sólo confía en abrillantarlo con una inacabable
guerra en Irak. Para desorientar a la ciudadanía únicamente
le queda que se despiste mirando a la Luna, donde estuvieron por
última vez en 1972. Muchos científicos lo consideran
un despilfarro y un objetivo tecnológico no prioritario:
"Ya hemos estado allí, ya hemos hecho lo que teníamos
que hacer", ha declarado Robert Park, de la Sociedad de Física
de EE. UU., al diario USA Today.
No serán,
por desgracia, los argumentos de la Ciencia los que marquen el rumbo
presidencial, sino los "publicistas fontaneros" de la
administración Bush. Si Bin Laden o de Sadam Husein siguen
sin aparecer, y si el misterio del 11S persiste sin resolverse,
entonces la megalomanía de este presidente sólo puede
orientarse lunáticamente. Todo ello cuando ha recortado la
sanidad y la asistencia social, cuando proyecta reformar a la baja
el sistema de pensiones, y mientras reduce los impuestos. Economistas
críticos como Paul Krugman, lo explican gráficamente
en artículos como el titulado "Saquear el futuro",
señalando que Bush "gasta como si el mañana no
existiera", tras liquidar el superávit que heredó
de Clinton y programando un fuerte déficit presupuestario
para la próxima década. Para George W. Bush sólo
existe el 2 de noviembre de 2004, el día de las elecciones.
Antes debe recaudar más de 200 millones de dólares
para financiar su campaña presidencial, a fin de remontar
unas previsiones decrecientes que hoy día sólo le
conceden el 48% de los votos, frente al 47% de cualquiera de los
posibles adversarios demócratas.
James
Freeman Clarke sentenció: "Un político piensa
en las próximas elecciones; un estadista, en la próxima
generación". Por supuesto que siempre será menos
mortífera la conquista de la Luna que la nefasta cruzada
en el avispero iraquí, pero la primera potencia mundial y
el planeta bien merecerían otro presidente menos peliculero
y más estadista, que desmilitarice el pensamiento político
dominante.
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