| El
ataque a Naciones Unidas subraya la quiebra de autoridad estadounidense
y muestra que no puede garantizar la seguridad de nadie
Por Robert Fisk
Rebelión, 20 de agosto del 2003
¿Qué miembro de la ONU pensará ahora en mandar
a Irak tropas para el mantenimiento de la paz?. Los hombres que
están atacando al ejército de ocupación estadounidense
son despiadados, pero no son estúpidos. Saben que el Presidente
George Bush se está poniendo desesperado, que hará
cualquier cosa - que incluso puede acudir al temido Consejo de Seguridad
en busca de ayuda - para reducir las pérdidas de militares
estadounidenses en Irak. Pero el ataque de ayer a la sede de la
ONU en Bagdad ha cerrado la puerta a esa vía de escape.
A pocas horas
de la explosión, se nos dijo que se trataba de un ataque
contra un "objetivo blando", un golpe contra la misma
ONU. Cierto, era un objetivo "blando", aunque el nido
de ametralladora sobre el tejado del edificio de la ONU podría
haber sugerido que incluso el cuerpo internacional se estaba militarizando.
Cierto, también, que fue un increíble asalto a la
ONU como institución. Pero en realidad, el ataque de ayer
fue contra los Estados Unidos.
Porque demuestra
que ninguna organización extranjera - ninguna ONG, ninguna
organización humanitaria, ningún inversor, ningún
empresario - puede esperar estar seguro bajo el gobierno de ocupación
estadounidense. Paul Bremer, el procónsul de EEUU, estaba
considerado como un experto en "antiterrorismo". Pero
desde que llegó a Irak, ha visto más "terrorismo"
que el que pueda haber soñado en sus peores pesadillas -
y ha sido incapaz de hacer nada sobre el particular. Sabotaje del
oleoducto, sabotaje de tendidos eléctricos, sabotaje del
agua, ataques a tropas estadounidenses y británicas y policías
Iraquíes y ahora el bombardeo de la ONU. ¿Qué
viene a continuación? Los Americanos pueden reconstruir las
caras muertas de dos hijos de Saddam, pero no pueden reconstruir
Irak.
Por supuesto,
esta no es la primera indicación de que los "internacionales"
están en el punto de mira del rápidamente creciente
movimiento de resistencia iraquí. El mes pasado, un empleado
de la ONU fue matado a tiros al sur de Bagdad. Dos trabajadores
de la Cruz Roja Internacional fueron asesinados, el segundo de ellos
un empleado de Sri Lanka matado en su coche, claramente señalizado
con la Cruz roja, en la Autovía 8 al norte de Hilla. Cuando
lo encontraron, todavía manaba sangre por la puerta de su
vehículo. El delegado jefe de la Cruz Roja, que asignó
la misión al sur de Bagdad al hombre condenado a muerte,
se marcha ahora de Irak. Ya, la Cruz Roja está confinada
a sus oficinas regionales y no puede viajar por carretera a través
de Irak.
Mataron a un
contratista Americano en Tikrit hace una semana. Un periodista inglés
fue asesinado en Bagdad el mes pasado. ¿Quién está
seguro ahora? ¿Quién se sentirá seguro ahora
en un hotel de Bagdad cuando uno de los más famosos de todos
- el antiguo Canal Hotel, que albergó a los inspectores de
armamento de la ONU antes de la invasión - ha sido volado?
¿Será contra las tropas de ocupación el próximo
"espectáculo"? ¿Contra las autoridades de
ocupación? ¿Contra el llamado "Consejo Interino"
Iraquí? ¿Contra periodistas?
La reacción
a la tragedia de ayer se pudiera haber escrito por anticipado. Los
Americanos nos dirán que esto demuestra cuan "desesperados"
se han vuelto los "acorralados" de Saddam - como si fuera
mas probable que los atacantes se rindieran a medida que tienen
más éxito en destruir el gobierno estadounidense en
Irak. La verdad -no importa cuantos fieles a Saddam estén
implicados- es que ahora la organización de la resistencia
iraquí la integran centenares, si no miles, de musulmanes
Sunnies, muchos de ellos sin lealtad al antiguo régimen.
Cada vez más, los Shias se están implicando en acciones
antiestadounidenses.
La reacción
futura es igualmente predecible. Incapaz de volcar su copa diaria
de amargura sobre el anterior séquito de Saddam, los Americanos
tendrán que evocar la intervención extranjera. "Terroristas"
Saudíes, "terroristas" de alQaida, "terroristas"
pro Sirios, "terroristas" pro Iraníes - cualesquiera
"terroristas" misteriosos valdrán si su supuesta
existencia encubre la dolorosa realidad: que nuestra ocupación
ha generado un auténtico ejército guerrillero autóctono
Iraquí, capaz de humillar a la mayor potencia de la Tierra.
Con los Americanos
todavía intentando traer a otras naciones a bordo para su
aventura Iraquí -incluso los Indios han tenido el buen sentido
de declinar la invitación- el bombardeo de ayer estaba destinado,
pues, a la yugular de cualquier futura misión de "mantenimiento
de paz". Se suponía que la bandera de la ONU era para
garantizar la seguridad. Pero en el pasado, una presencia de la
ONU tenía lugar con el asentimiento del poder soberano. No
existiendo un poder soberano en Irak, la legitimidad de la ONU se
limitaba a estar estrechamente unida a la autoridad de ocupación.
Así podría ser vista -por los detractores de América-
como no más que una extensión del poder de los EEUU.
El Presidente Bush estaba feliz al mostrar su desprecio hacia la
ONU cuando sus inspectores no pudieron encontrar ninguna arma de
destrucción masiva y cuando su Consejo de Seguridad no estuvo
de acuerdo con la invasión anglo-americana. Ahora él
ni siquiera puede proteger las vidas de (los miembros de) la ONU
en Irak. ¿Quiere alguien invertir en Irak ahora? ¿Quiere
alguien colocar su dinero en una futura "democracia" en
Irak?
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