Fragmentos del discurso de West Point
G. W. Bush

Desinformación sobre Iraq
Edward Said

Del III Reich a la Nueva Estrategia de Seguridad
Pascual Serrano

Europa: ¿Alianza o vasallaje?
Ignacio Ramonet

La ONU a los pies del imperio
Ángeles Maestro

Información de Powell a ONU fue copiada a estudiante de California
Julian Rush

Espías en la ONU y mentiras sobre la guerra en Irak
Mark Engler

Espionaje en la ONU
Norman Salomon

Manifiesto contra la guerra, Madrid, leído por José Saramago

Una marea de voces protesta segunda vez en un mes en las calles del mundo
GARA

Irak: la ironía de la Historia
James Petras

Sin humildad ni honor entra a Bagdad la tropa de EE.UU
Robert Fisk

Guerra contra la civilización
Gary Leupp

Naciones Unidas ha capitulado
Tarek Alí

De la guerra real en Iraq a la guerra de diversión de Bush and Blair
Miguel Urbano Rodrigues

Soldados de EE.UU arrancan banderas de las tumbas de Uday y Qusay
Robert Fisk

La demolición de la ONU
Víctor Flores Olea

Ataque a ONU y quiebra de autoridad estadounidense
Robert Fisk

¿Quién quería muerto al Ayatola Mohamed Baqr al Hakim?
Robert Fisk

Inspectores de EEUU reconocen que Iraq no tuvo armas de destrucción masiva
Estrella Digital

Iraq: la ONU legaliza el crimen
Editorial de La Jornada

Declaración de Madrid contra la Conferencia de Donantes

Escalada de acciones de la resistencia responde a Conferencia de Donantes de Madrid
CSCAweb

Las victorias políticas de la resistencia iraquí
Fernando López D'Alesandro

Pavo falso y pavo real
Mikel Agirregabiria Aguirre

Consenso en Iraq: este hombre abatido no puede ser el jefe de la resistencia
Robert Fisk

Sadam capturado, ¿Iraq conquistado?
Augusto Zamora R

Tropas de EE.UU. en Iraq: más de 500 soldados muertos
(CNN)

¿Por qué EE.UU. no logra imponer orden en Iraq?
Edward Luttwak

Las inexistentes armas de destrucción masivas
Isaac Bigio

Las armas 'fantasma' de Sadam Husein
Roberto Montoya

Comisión de DH acusa: 17 488 detenidos, 412 ejecutados y 6.100 desaparecidos

La invasión norteamericana ha matado a más de 15 000 iraquíes
Prensa Latina

Los atentados sectarios de Karbala y al-Kadimiya sólo favorecen a los ocupantes CSCAweb

Salir de Iraq, prioridad de Bush
Robert Fisk

 
     
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Naciones Unidas ha capitulado

Por Tariq Alí
The Guardian, 24 de mayo de 2003

Ya no sorprende, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas capituló por completo, reconoció la ocupación de Irak y aprobó la recolonización emprendida por Estados Unidos y su sanginario ayudante británico. El mea culpa de la ''comunidad internacional'' ocurrió en el momento oportuno. El 23 de mayo los ejecutivos principales de más de mil compañías se reunieron en Londres para la cosecha, en la resolana del restablecido consenso que propicia el paraguas gigantesco de Bechtel, la compañía constructora favorita del imperio estadunidense. Una pequeña porción del botín habrá de repartirse.

Entonces, ¿dónde quedó la caldeada retórica de Europa contra Estados Unidos? Berlusconi en Italia y Aznar en España -los dos gobiernos más derechistas de Europa- fueron los socios adecuados para Blair, mientras los estados de Europa del este, confiriendo un sentido nuevo al término "satélite", del que tanto tiempo disfrutaron, se formaron en la fila tras de Bush.

Francia y Alemania, por otra parte, protestaron durante meses, alegando estar en total oposición a un ataque estadunidense a Irak. Que Schroeder haya podido relegirse, pese al poco margen con que lo logró, se debió a su promesa de no apoyar una guerra contra Bagdad, aun cuando la autorizara Naciones Unidas. Chirac - contando con veto en el Consejo de Seguridad- fue incluso más vociferante, declarando que ningún asalto no autorizado contra Irak sería aceptable para Francia.

Juntos, París y Berlín presionaron a Moscú para que expresara también su desacuerdo con los planes estadunidenses. Incluso Pekín emitió algunos cautelosos gruñidos de objeción. Las iniciativas francogermanas levantaron tremenda emoción y consternación entre los comentaristas de la diplomacia. No hay duda, aquí ocurrió un deslizamiento sin precedentes de la alianza atlántica. ¿Qué habría sido de la unidad europea, de la OTAN, de la "comunidad internacional" misma si esa desastrosa división persistía? ¿Habría sobrevivido el concepto mismo de Occidente?

Tales aprensiones fueron mitigadas con prontitud. Apenas iluminaban el horizonte nocturno de Bagdad los primeros misiles tomahawk y los primeros civiles iraquíes eran segados por los marines, ya Chirac se apresuraba a explicar que Francia garantizaría un cruce fluido de los bombarderos estadunidenses por su espacio aéreo (algo que no hizo, siendo primer ministro, cuando Reagan atacó Libia), y deseó "un raudo éxito" a las fuerzas armadas estadunidenses en Irak. El primer ministro alemán (verde cadavérico), Joschka Fischer, anunció que también su gobierno esperaba sinceramente un "rápido colapso" de la resistencia ante el ataque angloestadunidense. Putin, no hay que menospreciarlo, explicó a sus compatriotas que "por razones económicas y políticas", lo único que podía hacer Rusia era desear una victoria decisiva de Estados Unidos en Irak.

Washington no está satisfecho todavía. Quiere castigar a Francia aún más. Por qué no un fustigamiento ritual, público, transmitido en vivo por la cadena de televisión Murdoch. Un humillado y mediocre señor feudal (Chirac) que se hincara mientras la princesa imperial (Condoleezza Rice) le administra latigazos. Entonces los líderes de un norte reunificado se relajarían y seguirían haciendo negocios en torno a lo que les sale mejor: saquear el sur. La expedición a Bagdad se planeó como el primer lance de una nueva postura imperial. Qué mejor demostración del viraje hacia una estrategia más ofensiva que hacer de Irak un ejemplo.

Tal vez no haya una única razón que explique la selección de Irak como objetivo, pero no hay misterio en que hubo un gran margen de cálculos previo a los ataques. Económicamente Irak posee las segundas reservas más grandes de petróleo barato del mundo. La decisión que tomó Bagdad en 2000 -facturar sus exportaciones en euros y no en dólares- entrañaba el riesgo de que Hugo Chávez en Venezuela y los mullahs iraníes también lo hicieran. La privatización de los pozos iraquíes, bajo control estadunidense, ayudaría a debilitar a la Organización de Países Exportadores de Petróleo.

Estratégicamente, la existencia de un régimen árabe independiente en Bagdad ha sido siempre causa de irritación para los militares israelíes. Con el posicionamiento de los fanáticos republicanos cercanos al partido Likud israelí en puestos claves del gobierno estadunidense, la eliminación de un adversario tradicional se volvió un objetivo inmediato muy atractivo para Jerusalén. Por último, así como el uso de armas nucleares en Hiroshima y Nagasaki fue alguna vez una demostración extrema del poderío estadunidense ante la Unión Soviética, también hoy la blitzkrieg, la guerra relámpago que barrió Irak, serviría para mostrar al mundo en general que -cuando las cartas están sobre la mesa- Estados Unidos tiene, a fin de cuentas, con qué hacer que se cumplan sus deseos.

Naciones Unidas adosó ya su aprobación retrospectiva a un ataque preventivo. Por lo menos su malhadada predecesora, la Liga de las Naciones, tuvo la decencia de colapsarse después de que su programa fue violado en serie. Son los porristas en favor de la guerra quienes, sin compungirse, trazan analogías con la blitzkrieg de Hitler en los 40. Así, Max Boot escribe en The Financial Times: "En 1940, los franceses combatieron arduamente... al principio. Pero a la larga la rapidez y ferocidad del avance germano los condujo al colapso total. Lo mismo ocurrió en Irak". Lo que sucedió en Francia después de 1940 debería callarles la boca a estos entusiastas.

La falta de una bienvenida espontánea de los chiítas y la fiera resistencia inicial a cargo de tropas irregulares hizo surgir la teoría de que los iraquíes son un "pueblo enfermo" que requiere un tratamiento prolongado antes de que pueda confiársele su propio destino (si alguna vez viene al caso). Esa es la línea tomada por David Aaronovitch en The Observer. De igual modo, George Mellon en The Wall Street Journal advierte: "Irak no se recuperará pronto del terror ejercido por Saddam. Después de más de 30 años de un dominio equivalente a Asesinos SA, la de Irak es una sociedad muy enferma". Desarrollar un "sociedad ordenada" y revitalizar (privatizar) la economía tomará su tiempo, insiste. En la primera plana del Sunday Times, el reportero Mark Franchetti cita a un funcionario estadunidense: "los iraquíes son un pueblo enfermo y nosotros somos la quimioterapia. El cabo Ryan Dupre lo dijo claro: 'empiezo a odiar este país. Esperen a que agarre a un jodido iraquí. No, no lo agarraría, sólo lo mataría'". No es casual que la teoría de la "sociedad enferma" comience a asumir mayor sofisticación, pero queda claro que en estos territorios recientemente ocupados los pretextos a la mano son una mezcla de Guantánamo y Gaza.

Si resulta inútil mirar hacia Naciones Unidas o a Europa, no digamos hacia Rusia o China, en busca de algún obstáculo serio a los designios estadunidenses en Medio Oriente ¿dónde comienza la resistencia? Primero que nada, naturalmente, en la región misma. Ahí, es de esperar que los invasores de Irak sean expulsados tarde o temprano del país por una creciente reacción nacional ante el régimen de ocupación que instalen, y que sus colaboradores corran la misma suerte que el anterior primer ministro iraquí, Nuri Said. Más temprano que tarde habrá de romperse el cerco de corrupción y tiranías brutales en torno a Irak. Si acaso existe un área donde pudiera resultar equivocado el cliché de que las revoluciones clásicas son cosa del pasado, tal región sería el mundo árabe. El día en que los Mubarak, los hashemitas, los saudíes y otras dinastías sean barridas por la ira popular será el fin de la arrogancia estadunidense -y la israelí- en la región.